sábado, 19 de enero de 2008

N O T I C I A


EN EL BLOG SUBSIDIARIO "ENSAYO Y ERROR" INSERTÉ AAAALLLGOOO.

domingo, 23 de diciembre de 2007

DE REGRESO CON TRES CUARTOS

( * )
Después de una ausencia relativamente prolongada, regreso al ruedo. Me he demorado en hacerlo porque algunas pequeñas actividades me han restado tiempo pero, en realidad, ha sido más que todo porque mi musa inspiradora se declaró en huelga pidiendo, por supuesto, aumento de salario. Y aunque todavía no accedo a su petición (como buena patrona), veré qué puedo lograr sin su valiosa ayuda.

Estuve siete cortos días en el país de las oportunidades. Como buena hija de esta tierra a pesar de que no puedo decir ya “ta’barato, dame dos”, no pude evitar la tentación de ir de “shoping” para poder sacar (gastándolos) algunos dolaritos de la cuota que a bien tiene concederme este inefable gobierno. De esos siete días perdimos dos porque tuvimos que trasladarnos vía Atlanta (a pesar de la “crisis” no había cupo para los vuelos directos), por ello, nos quedaron solamente cinco días, de los cuales también perdí dos porque al llegar extravié una de las tarjetas de crédito y hube de esperar ese tiempo para su reposición. De todos modos, la estada fue muy grata y el toparme con un mundo organizado y muy limpio me hizo sentir en excelente estado de ánimo, aun cuando no pude conocer el centro turístico más importante, es decir, Miami, y nos quedamos siempre en Boca Ratón (no sé si será la del Ratón Mikie). Por fortuna, lugares donde ir de compras es lo que sobra en aquellas tierras, por ello, “patié” cuanto centro comercial existe y, como consecuencia, rebajé unos tres kilogramos. Es decir ¡estoy esbelta!

También como buena venezolana no podía dejar de ir a Disney, para fotografiarme con el gorrito orejón imagen del Ratón Miguelito. Fue un paseo festinado aunque agradable puesto que volver a la infancia es una vivencia que no tiene precio y, sobre todo, por la alegría descomunal que manifestó mi nieto Andrés Alejandro: Poder ver y tocar los personajes de sus tiras cómicas, cuentos y programas de tevé fue para él un preciosísimo regalo. Creo que todos disfrutamos más viendo cómo él lo hacía.

Para rematar, al final de la noche se me ocurrió entrar en una atracción que prometía un viaje por el espacio sideral. No me imaginé nunca que tal viaje era hermano gemelo de la montaña rusa. No quiero explicar ni repetir los improperios y palabrotas que grité con cada caída vertiginosa y giros idem. Me sirvió, sin embargo, para constatar que mi corazón aún funciona bastante bien pues, de otro modo, habría quedado difunta en el sitio.

De regreso, tuvimos que permanecer siete horas en Atlanta, las cuales aprovechamos para dar un paseo relámpago por el centro de la ciudad. Llegamos a nuestra casa a las doce y algo más de la noche, más muertos que vivos ¡Pero contentos (también como buenos venezolanos) porque estuvimos en USA! Aclaro, nunca fui muy aficionada al país del Norte (por aquello del sarampión juvenil izquierdoso) pero, desde que El Innombrable machaca cada día que USA es el enemigo público número uno siento un “no sé qué” de atracción y ternura hacia esa tierra.




Se preguntarán qué quiere decir eso de “con tres cuartos”. Bien, nada más y nada menos que el pasado domingo 16 alcancé la graciosa suma de ¡TRES CUARTOS DE SIGLO!!!!. Eso sí, siendo “una mujer sana, saludable, inteligente, joven, bella, feliz y próspera”. Lema que repito cada día frente al espejo como una manera de alcanzar todo eso que digo y, de tanto repetirlo, me lo creo y así al menos, me hace sentir sana y feliz, lo cual no es poca cosa, creo.

A mis amigos del ciberespacio les deseo unas Navidades llenas de amor, armonía y paz. Sobre todo mucho amor. Es lo que deseo para mí y los míos. Que el espíritu del Altísimo (cualquiera que sea ese Ser para ustedes) los cubra en estos días y todos los días por venir pues, eso de desear ventura por unos cuantos días me parece un despropósito. Que todos seamos cada día un poquitín mejores y no olvidemos que debemos luchar por nuestra felicidad y también por la Paz Universal. Seamos todos esparcidores de luz, de amor, de fantasía y amemos nuestro Planeta y nuestro entorno como si fueran nuestra propiedad privada pues, de hecho, lo son.

Recordemos nuestra infancia sin anclarnos en ella. Luchemos porque los niños de mañana tengan un lugar grato y una vida decente en esta tierra. Un mínimo esfuerzo de cada uno de nosotros puede redundar en un gran esfuerzo colectivo.


¡FELIZ NAVIDAD!





¡FELIZ AÑO 2008!




¡FELIZ, LARGA Y PRÓSPERA VIDA PARA TODOS!


¡LOS AMO MUCHO!!!


( ** )
(Esto escribió Alichín a la media noche del 17-18/12/2007. Feliz por los tres cuartos y porque el día 2 de diciembre el pueblo le dijo ¡NOOOOOOOOO!!!!! al tipo aquél).
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( * ) La "trescuartosa"
( ** ) La protagonista, mi Reina, mi bella hermana (con collarín) y mi precioso nieto Andrés A.

lunes, 26 de noviembre de 2007

C O M E N T A R I O S










A MIS QUERIDOS AMIGOS BLOGUEROS:

HE ESTADO AUSENTE PORQUE EL PASADO SÁBADO 24 DE NOVIEMBRE CELEBRAMOS EL TERCER AÑITO DE MI NIETO ANDRÉS ALEJANDRO Y, EN CONSECUENCIA, NO TENÍA TIEMPO PARA NINGUNA OTRA COSA QUE NO FUERA PREPARAR LA FIESTA. ÉSTA RESULTÓ LINDÍSIMA: LA HICIMOS EN UN PARQUESITO INFANTIL SITUADO EN LA AZOTEA DE UN CENTRO COMERCIAL DE NUESTRA ZONA. EL MOTIVO, ESCOGIDO POR ÉL, FUE LAZY TOWN, UNA SERIE INFANTIL QUE TRANSMITE DISCOVERY KIDS Y CON LA CUAL ANDRÉS ESTÁ "ARREBATADO". LAS CRIATURITAS DISFRUTARON ENORMEMENTE, LO CUAL FUE UNA HERMOSA RETRIBUCIÓN PARA NUESTRO CANSANCIO. VERÉ SI PUEDO INCLUIR ALGUNAS FOTOGRAFÍAS. ES UNA LÁSTIMA QUE YO NO SEPA AÚN MANEJAR LAS IMÁGENES CON LA PERICIA QUE EXHIBEN ALGUNOS DE USTEDES. AL MENOS LAS COLOCARÉ COMO SI FUERAN UNA "TUSA", Y SI QUEDAN NÍTIDAS CON ESO ME CONFORMO. BIEN, TODOS ESTÁN INVITADOS. PASEN ADELANTE. ¡BIENVENIDOS!





DESEO QUE SE HAYAN DIVERTIIIIIIDOOOO MUUUUUCHOOOOO.

MI AUSENCIA DURARÁ HASTA EL PRÓXIMO LUNES 10 DE DICIEMBRE, PUES NOS VAMOS TODA LA FAMILIA PARA MIAMI EL LUNES 03 DE ESE MES, ES DECIR, EL DÍA DESPUÉS. ESPERO, DESEO, ANHELO, QUIERO, NECESITO QUE A MI REGRESO LAS "COSAS" HAYAN MEJORADO PARA VENEZUELA, QUE SE HAYA DERROTADO EL INTENTO DE IMPONER UNA CONSTITUCIÓN COMUNISTA Y PODAMOS TENER UNA LEVE ESPERANZA DE PAZ. SI ESO ES ASÍ, EL MUNDO ENTERO GANARÁ...

LOS QUIERO MUCHO A TODOS... BEEEESOOOOSSS Y ABRAAAAZOOOOS. ¡HASTA PRONTO!!!!!

ALICHÍN

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Imagen inicial robada a Gustavo Misle Giraud. Ojalá que no se entere porque es muy iracundo y no quisiera ser víctima de su mal genio.... ¡Mentira! ¡El tipo es un amor de persona! (Por eso le roban sus creaciones... ) Jajajaja. ¡Más beeesssooosss y aaaabraaaazzzoooosss!














jueves, 8 de noviembre de 2007

NUNCA UN ¡COÑO! FUE MEJOR EMPLEADO


Imagen tomada de talcualdigital.com

Como todos los días venía de regreso de entregar a mi nieto en su colegio y, también como todos los días, oía el programa de Idania CHIRINOS por la emisora Unión Radio. La periodista comenta los acontecimientos de ayer en la Universidad Central de Venezuela, específicamente en la Escuela de Trabajo Social. Para ahondar en los hechos conecta telefónicamente al profesor Adolfo HERRERA, Director de la Escuela de Comunicación Social, aledaña a la primera de las nombradas.

Al iniciar la entrevista Idania pregunta al Prof. HERRERA el por qué, a su juicio, fue atacada específicamente la Escuela de Trabajo Social por un numeroso grupo de motorizados armados. Explicó el profesor que la comunidad de esa Escuela afecta al Presidente CHÁVEZ, había perdido las elecciones y la nueva Directora quien es una persona de índole democrática, independiente, había ejercido sus funciones impidiendo que la Escuela continuara siendo refugio de quienes agredían a estudiantes e instalaciones de la Universidad como respuesta a las posiciones contrarias a la política adelantada por el jefe del gobierno. Preguntó además la periodista cómo era posible que un contingente tal de motorizados entrara a la Universidad sin ningún impedimento. Responde el docente que por ser la Universidad una institución democrática se permite el ingreso de muchas personas a sus instalaciones, incluso turistas que van en busca de las distintas obras de arte, especialmente la contemplación de las nubes de CALDER y destaca la importancia de nuestra institución universitaria como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Continúa el docente explicando los acontecimientos y de cómo fueron agredidos varios estudiantes. De pronto, se hace silencio. El profesor calla. Entendí de inmediato qué sucedía y mis ojos, solidarios con el colega, se humedecieron. En efecto, ahogado por el llanto el profesor HERRERA no podía continuar. La periodista insiste: -Aló, Profesor. Surge una voz de varón, enronquecida por las lágrimas. Lágrimas de dolor, de ira y de impotencia. Y esa voz grita: ¡COÑO! No hubo pitico sensor. No pude captar con claridad qué continuó diciendo, pero fue algo así como que no podía evitar recordar la imagen del rostro ensangrentado de un estudiante, herido a mansalva por uno de los motorizados. Y todavía entre sollozos repitió el ¡COÑO! catártico. –“Entiendo- dice Idania –Entiendo su emoción profesor HERRERA. No pude escuchar con claridad nada más. Junto a Adolfo HERRERA, yo lloraba también, emocionada con su emoción, solidaria con su llanto porque como a él me duelen MI UNIVERSIDAD y esos valientes estudiantes quienes, gallardamente, desde hace ya varios días defienden la democracia y la libertad de Venezuela a lo largo y ancho del país. Después de dos décadas de silencio (ha apuntado alguna persona) los estudiantes se hacen oír con hidalguía, ante el mundo.

¡Gracias, Profesor HERRERA! Gracias por su llanto. Viriles lágrimas de hombre que no desmaya en la lucha por la reconquista de la libertad perdida. ¡NUNCA UN COÑO FUE MEJOR Y MÁS HERMOSAMENTE EMPLEADO!



Imagen tomada de eluniversal.com


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"SI UN TIRANO ES UN SOLO HOMBRE Y SUS SÚBDITOS SON MUCHOS ¿POR QUÉ CONSIENTEN ELLOS SU PROPIA ESCLAVITUD?"
Étienne de la Boétie (1530-1563).










martes, 6 de noviembre de 2007

CENIZAS CANDENTES *

* La idea del relato que va a continuación surgió de un comentario que me dejó mi amigo Genín (http://miherenciablogspot.blogspot.com/) en mi casita del ciberespacio. De allí que seamos corresponsables por el resultado (Esto seguramente no le va a gustar mucho a Geni -shstshst...-






Testigo de su propia incineración desde la ignota altura, sintió un ligero escalofrío recorrerle el punto focal de su espalda. Se vio alongarse hacia lo abismal hasta tocar las cenizas. Introdujo sus manos friolentas en ellas, como hundiéndolas en la tibieza de la arena en una playa solitaria. Hubo de retirarlas con presteza pues las cenizas ardían todavía. Se miró con asombro las manos enrojecidas. Las observó con detenimiento mientras soportaba la incomodidad de un ardor que se acentuaba por momentos. -¡Se me están quemando las manos!- pensó espantado. Permaneció caviloso. No sabía explicarse que le sucedía, pero sentía que era algo absurdo e ingente al mismo tiempo. De pronto exclamó: -¡Claro! ¡Me estoy quemando con mis propias cenizas! ¡Me re-quemo! Y esto podría ser un proceso infinito. Me vuelvo cenizas otra vez. Me observo e introduzco mis manos en mis propios escombros incandescentes y vuelvo a quemarme… Y así, una vez y otra, sin término. ¿Es esto acaso el Averno? ¿Estoy condenado a purgar mis culpas de esta horrible manera?

Se despertó sudoroso. Necesitó algunos segundos para tomar conciencia del lugar donde se hallaba. Rememoró el sueño y se sintió intranquilo por la frecuencia de las pesadillas. Si bien sus sueños no eran recurrentes, hasta el momento, si le resultaban angustiosos ya que cada vez dejaban atrás la placidez y se tornaban mortificantes. Particularmente el que acababa de tener lo impresionó como ningún otro en tanto que planteaba una idea que muchas veces le había resultado atractiva para algún relato. No sabía si lo fantasioso de sus cuentos iba anidando en el subconsciente para luego aflorar en forma de pesadilla. Lo cierto era que al día siguiente de haber soñado con situaciones penosas o simplemente desagradables le costaba retomar su rutina con naturalidad. Los sueños estaban afectando su vida cotidiana. Por otra parte, una natural desconfianza hacia psiquiatras y psicólogos le impedía buscar ayuda profesional mientras su existencia se iba tornando cada vez más caótica. Cada día producía menos. Una especie de abulia lo dominaba entorpeciendo su disposición hacia el trabajo que siempre lo había acompañado.
Con el tiempo comenzó a tener temor de dormirse, a tal grado habían llegado la frecuencia y duración de las pesadillas. La escena de las propias cenizas se repetía ahora cada vez más aunque con algunas variantes. Comenzó a ingerir pastillas para mantener la vigilia, sin poder aprovechar ésta para el trabajo. Si bien el medicamento lo mantenía despierto, no le proporcionaba energías para la creación. El desvelo también comenzó a hacerse insoportable. Su mente despierta comenzó a embotarse y los ensueños fueron surgiendo progresivamente durante el insomnio artificial. Buscó en el alcohol un posible remedio. Retomó la costumbre de fumar, abandonada hacía varios años. En lugar de encontrar remedio, el humo del cigarrillo, los vapores del licor y el efecto de las pastillas conformaron una amalgama intoxicante que se volvió en su contra. Los sueños y las pesadillas se tornaron alucinaciones: se miraba a sí mismo revolcarse enloquecido en un montón de cenizas candentes, en tanto que los glaciares rayos lunares se le antojaban antorchas incandescentes, persiguiéndolo como perros furiosos.

Otra vez, alcanzada una especie de duermevela, vivió una nueva escena aterradora: de una gigantesca máquina mezcladora salían inmensos chorros de cenizas que caían sobre él, amarrado a su silla de escritorio sin poder huir… gritó desesperado y las cenizas penetraron en su boca quemando su lengua y traspasando su garganta hasta llegar, finalmente, al estómago. En el trayecto, el ardiente polvo iba corroyendo todo su organismo produciéndole un insoportable dolor. Se despertó aterrado y buscó la botella de licor en un intento por borrar la terrible escena del sueño… sentía hambre pero no tenía deseos de comer. El licor le resultaba amargo y quemante. Sintió que le ardía la garganta. No supo si era efecto del licor o del sueño. Pretendió escribir la experiencia onírica, pero sus manos y su mente embotada se negaron a secundarlo.
Una noche, mientras fumaba el décimo cigarrillo del día y consumía otro vaso de licor lo venció cansancio, o la borrachera, y se quedó dormido con un sueño intranquilo, desasosegado. Se repitió la escena donde se veía contemplando desde lo alto sus propias cenizas quemarse y de nuevo introducía sus manos en ellas, casi incandescentes. Sintió un terrible ardor y percibió un leve olor a carne chamuscada. Exhaló un grito terrible mientras abría los ojos para mirarse rodeado de llamas que se elevaban hasta el techo, como una inmensa hoguera en el vivac. El fuego hacía presa de las persianas de madera, de la colcha, de él mismo. Quiso huir y no encontró salida. Las llamas lo envolvieron totalmente. Sintió un terrible dolor. Trató de protegerse el rostro con los brazos y continuó gritando, gritando, gritando… hasta que el grito se convirtió en gemido y éste fue extinguiéndose progresivamente...

El Diario de la Mañana recogió la infausta noticia: “El famoso escritor A. D. M. falleció carbonizado en su residencia la noche anterior. Las autoridades manejan diferentes hipótesis como posibles causas del incendio”.
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Imagen tomada de Google.

miércoles, 31 de octubre de 2007

DEL VIEJO ARCÓN DE LOS RECUERDOS VII


O N Í R I C O
Pienso... Siento...
Quiero expresar
y
la palabra estrecha el sentimiento...
Fiebre en la frente... frío en las rodillas...
bajo la lengua, acíbar...
Relojes dalineanos gotean en mis sueños;
aceras rizadas caminan sobre mis pies,
llevándome al paraje donde duerme la aurora.
Un sinfín de cosas me da la bienvenida:
un pez salta en las ramas de un árbol gigantesco;
las hierbas ofrecen sus raíces al extremo del tallo;
los capullos se abren bajo un suelo
transparente y opaco.
Un esqueleto y un hombre contraen nupcias.
La aurora se despierta y llora... Guardo silencio...
Espero una catástrofe surgida de una grieta del cielo.
Bajo el suelo, las rosas han dormido sus pétalos...
Alguien grita, pero hay silencio...
La niebla se va abriendo, como un queso...
y de sus agujeros
sale la niña de la túnica verde...
y me ofrece una flor...
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De: Versos de cualquier hora (ç). 1994.
Imagen tomada de Google.

sábado, 27 de octubre de 2007

EL HOMBRE DE LA ESQUINA



Una luminosa mañana de principios de diciembre, sin presentir que la vida le tenía preparada una sorpresa, la mujer se encaminó en su vehículo, después de dejar los niños en el colegio, hacia El Café de la Esquina Azul, situado a escasos diez minutos de viaje. Como todos los días entre lunes y viernes allí se encontraría con las mamás de los compañeritos de sus hijos para compartir un agradable desayuno. Intercambiaban experiencias con los niños, discutían sobre sus avances escolares; coloreaban la conversación con uno que otro comentario sobre alguna amiga ausente, los recientes acontecimientos de la localidad, en fin, nunca faltó algo interesante para ellas sobre lo cual centrar la plática, siempre amena. Algunas veces se incluía uno o varios de los esposos y entonces la charla giraba sobre temas políticos y deportivos.

Llegó temprano, nadie ocupaba la mesa habitual, la luz del sol penetraba casi hasta la mitad del recinto iluminándolo y proporcionándole una agradable calidez. Pidió un café para entretener la espera y el diario matutino. El ruido de unas fuertes pisadas la hizo levantar la vista de la lectura. Entonces lo vio. Entraba decidido hacia el mostrador y con acento amistoso saludó a la dependienta ordenando café y pasteles. Colocó el pulido zapato sobre el brillante apoya pie y giró el torso hacia la mujer que rápidamente tornó sus ojos a la lectura. Unos segundos después volvió a subir la vista y su mirada se cruzó con la del hombre, que la observaba fijamente con admiración. Fue el cruce de dos rayos, violentos, apasionados y silenciosos. Una sonrisa casi imperceptible distendió los atractivos labios del hombre, ataviado con un elegante atuendo deportivo e hizo una también imperceptible inclinación de cabeza a modo de homenaje hacia la hermosa joven que de igual manera lo miraba con fijeza. Fue un asunto de segundos. La mujer sintió que un ligero escalofrío recorría su espalda y antes de que el gesto delator apareciera bajó de nuevo los ojos hacia la lectura y se enfrascó en ella con el ánimo perturbado.


Para su ventura las amigas fueron llegando casi simultáneamente. La conversación entre ellas se generalizó y la mujer pudo recobrar la serenidad integrándose a los comentarios. El hombre permaneció junto al mostrador sólo el tiempo justo para consumir, sin prisa, el frugal desayuno; pagó a la cajera y antes de retirarse buscó la mirada de la mujer, quien, de vez en cuando, la dirigía con naturalidad hacia él. Hizo de nuevo una leve inclinación de cabeza y esta vez sonrió sin disimulo mostrando una hilera perfecta de dientes blanquísimos. Ella sonrió sólo con la mirada que mantuvo fija en el hombre hasta que éste desapareció hacia la calle.
En el trayecto hasta su oficina no pudo quitar de su mente la imagen del atractivo hombre. Sonrió para sí recordando cada uno de los rasgos que pudo advertir en el rápido encuentro. Su imagen la acompañó todo el día hasta el regreso a casa, donde la atención de los niños y del marido condujeron su mente hacia la realidad de su vida.

Durante los días siguientes el hombre regresó al Café de la Esquina Azul. Se ubicaba en una mesa estratégicamente situada frente a la de las mujeres. Ella procuró no dar nunca la espalda. El diálogo silencioso y el combate de miradas intensas se hizo habitual. Ella, hábilmente, sorteaba el mudo escarceo ante la mirada de las amigas quienes, aparentemente, no habían notado nada.

Cada día vivido la imagen del hombre ocupaba por más tiempo los pensamientos femeninos. Pensaba en él a toda hora. Sentía un extraño calor recorrerle el cuerpo cuando rememoraba la atractiva figura masculina y una deliciosa sensación de felicidad la invadía. Sintió miedo. Se vio claudicando ante ese extraño sentimiento. Se imaginó en un paraje solitario corriendo hacia él quien la esperaba con los brazos extendidos y se fundían en un apretado abrazo. Sin hablarse, se buscaban sus bocas en un apasionado y prolongado beso y al separarse sus labios él la besaba luego en los ojos, en el rostro todo… Sacudió con violencia la cabeza para espantar los pensamientos mas, la imagen del hombre permaneció ante ella durante todo el día. Por la noche, al quedarse dormida soñó que viajaban juntos en un pequeño bote y, abrazados, remaban hasta una playa solitaria. Los largos besos se sucedían uno tras otro. Luego, se vio de nuevo en el Café al cual entraban tomados de la mano. Allí se disolvió su sueño que se había tornado intranquilo. Despertó sobresaltada, aunque con una sensación de plenitud y anhelo que hacía tiempo no sentía. Respiraba con fuerza como para acallar los latidos exacerbados de su corazón. Esos sueños locos se repitieron casi todas las noches.

Pasaron algo más de dos semanas durante las cuales todos los días laborables el hombre acudió a la silenciosa cita sin traspasar nunca los límites de las miradas. Un día, en la ciudad, al entrar a un centro comercial al volante de su coche se cruzó con el hombre que iba en sentido contrario, ambos disminuyeron la velocidad de sus autos y se miraron con intensidad. Los dos sonrieron , abiertamente. Y cada uno siguió su camino, sin más. Era viernes por la tarde. Durante el fin de semana los pensamientos de la mujer volaban hacia el hombre a cada instante. Se sentía eufórica e inmensamente feliz. Entonces se preguntó: -¿Estoy enamorada de ese hombre de quien no sé ni siquiera su nombre? ¿Lo amo? ¿O es solamente deseo? ¿Seré capaz de ser infiel a mi esposo? Era una circunstancia que nunca había contemplado. Se consideraba una persona leal. No tuvo respuesta para esas interrogantes… quedaron allí, colgadas en su mente como piezas de ropa que se secan al sol.

El lunes siguiente debía ir a una conferencia y se arregló con especial cuidado. Su marido la acompañaba. Se sentía hermosa, atractiva y segura de sí misma. Dejaron los niños y se encaminaron al Café de la Esquina Azul. El grupo estaba casi completo. El hombre ocupaba el lugar de costumbre. Ellos permanecieron de pie. El hombre la miró con fijeza y la habitual inclinación de cabeza se hizo evidente, los labios sonrieron con decisión. Ella se sintió desfallecer, creyó estallar de alegría y terror al mismo tiempo. Lo miró…con tristeza… dirigió su vista hacia el marido y se acercó a él hasta casi rozarlo. Colocó su mano sobre el hombro e inclinando la cabeza la dejó reposar suavemente sobre él. Éste buscó su mano y la estrechó, ella devolvió el gesto. Miró de nuevo hacia el hombre y le envió una sonrisa triste, muy triste. Levemente movió la cabeza apoyada en signo imperceptible de negación. El hombre apretó los labios, subió las cejas e inclinó hacia un lado la cabeza. Era una respuesta de resignación. Había captado el mensaje gestual de la mujer. El adiós. El hombre respiró hondamente, continuó con los labios apretados por unos minutos que a ella le lucieron interminables. Se levantó bruscamente y se encaminó hacia la mesa donde la mujer permanecía de pie… ella palideció de terror sin saber qué iba a hacer él . Éste pasó a su lado, rozándola con fuerza. Se detuvo levemente diciendo: -“Mis disculpas, señora. Mis disculpas. Y continuó con premura su camino hacia la otra salida sin esperar respuesta.

Ella sintió que las lágrimas corrían hacia adentro e inundaban el interior de su cuerpo. Apenas se humedecieron sus ojos que se hicieron más brillantes. Respiró con fuerza para eludir un sollozo. El sol, que había estado iluminando como casi todos los días, oscureció de pronto, el recinto quedó en penumbra, ella escuchó las voces de todos como si vinieran de muy lejos, atravesando un recipiente metálico. Sintió un gran desconsuelo, una congoja infinita... un sentimiento de pérdida que no podía describir con precisión. Se interrogó en silencio: -“¿Estoy renunciando a un sentimiento… o a un deseo? No lo sabré nunca…