
Imagen tomada de talcualdigital.com
Como todos los días venía de regreso de entregar a mi nieto en su colegio y, también como todos los días, oía el programa de Idania CHIRINOS por la emisora Unión Radio. La periodista comenta los acontecimientos de ayer en la Universidad Central de Venezuela, específicamente en la Escuela de Trabajo Social. Para ahondar en los hechos conecta telefónicamente al profesor Adolfo HERRERA, Director de la Escuela de Comunicación Social, aledaña a la primera de las nombradas.
Al iniciar la entrevista Idania pregunta al Prof. HERRERA el por qué, a su juicio, fue atacada específicamente la Escuela de Trabajo Social por un numeroso grupo de motorizados armados. Explicó el profesor que la comunidad de esa Escuela afecta al Presidente CHÁVEZ, había perdido las elecciones y la nueva Directora quien es una persona de índole democrática, independiente, había ejercido sus funciones impidiendo que la Escuela continuara siendo refugio de quienes agredían a estudiantes e instalaciones de la Universidad como respuesta a las posiciones contrarias a la política adelantada por el jefe del gobierno. Preguntó además la periodista cómo era posible que un contingente tal de motorizados entrara a la Universidad sin ningún impedimento. Responde el docente que por ser la Universidad una institución democrática se permite el ingreso de muchas personas a sus instalaciones, incluso turistas que van en busca de las distintas obras de arte, especialmente la contemplación de las nubes de CALDER y destaca la importancia de nuestra institución universitaria como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Continúa el docente explicando los acontecimientos y de cómo fueron agredidos varios estudiantes. De pronto, se hace silencio. El profesor calla. Entendí de inmediato qué sucedía y mis ojos, solidarios con el colega, se humedecieron. En efecto, ahogado por el llanto el profesor HERRERA no podía continuar. La periodista insiste: -Aló, Profesor. Surge una voz de varón, enronquecida por las lágrimas. Lágrimas de dolor, de ira y de impotencia. Y esa voz grita: ¡COÑO! No hubo pitico sensor. No pude captar con claridad qué continuó diciendo, pero fue algo así como que no podía evitar recordar la imagen del rostro ensangrentado de un estudiante, herido a mansalva por uno de los motorizados. Y todavía entre sollozos repitió el ¡COÑO! catártico. –“Entiendo- dice Idania –Entiendo su emoción profesor HERRERA. No pude escuchar con claridad nada más. Junto a Adolfo HERRERA, yo lloraba también, emocionada con su emoción, solidaria con su llanto porque como a él me duelen MI UNIVERSIDAD y esos valientes estudiantes quienes, gallardamente, desde hace ya varios días defienden la democracia y la libertad de Venezuela a lo largo y ancho del país. Después de dos décadas de silencio (ha apuntado alguna persona) los estudiantes se hacen oír con hidalguía, ante el mundo.
¡Gracias, Profesor HERRERA! Gracias por su llanto. Viriles lágrimas de hombre que no desmaya en la lucha por la reconquista de la libertad perdida. ¡NUNCA UN COÑO FUE MEJOR Y MÁS HERMOSAMENTE EMPLEADO!

Imagen tomada de eluniversal.com
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"SI UN TIRANO ES UN SOLO HOMBRE Y SUS SÚBDITOS SON MUCHOS ¿POR QUÉ CONSIENTEN ELLOS SU PROPIA ESCLAVITUD?"
Étienne de la Boétie (1530-1563).