martes, 22 de mayo de 2007

E L C H I N O - Primera parte

Escribí para recordar. O, mejor, escribí para no olvidar. Para aprisionar entre palabras los hechos irrepetibles. Esos que van conformando las historias que nos definen como un ser también irrepetible.

Juan El Chino forma parte mi historia. No conocí de la suya sino aquellos momentos compartidos. Él, joven. Yo, niña.

Juan, El Chino, era enjuto. Seco. Laaargo y seco como un güín. No siempre se llamó Juan El Chino: su verdadero nombre era Le Ping Chong. Cuando llegó al pueblo todos le llamaron Leping... hasta que alguien vio escrito su nombre y surgieron los malos pensamientos. A partir de ese momento le cambiaron el nombre... Entonces... lo llamaron La pinga.

Le Ping pensó que era normal. O tal vez no pensó. Sólo aceptó. Aceptó porque no sabía. Pero, poco a poco, fue notando que la gente reía. Al nombrarlo.

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Juan El Chino -Juanelchino- era un poeta. Un poeta que jamás escribió un poema. Era un poeta de las manos. O por ellas... Fabricaba juguetes que parecían salidos de las manos de un Hada. Juanelchino tenía manos de hada para fabricar juguetes. Y mente de poeta para imaginar belleza.

Juanelchino fue nuestro sirviente. Se ocupa de limpiar. De cocinar... Y de hacer reír a mi madre. También se ocupaba de mí. Era la tarea que más le gustaba. Decía...

Lavaba la ropa. Como sólo un chino sabe hacerlo. Y cocinaba, también, como un poeta. Porque Juanelchino era mágico: todo lo que emprendía le salía bien. Aparte de mí, nadie en el pueblo lo había notado (claro, los sirvientes tienen la obligación de hacerlo todo bien, siempre).

Era una persona afable. Sonreía por casi todo. Con esa pureza e inocencia de quienes no han sido contaminados por la maldad. Así era mi amigo. Mi amigo Juan. El Chino.

Con el tiempo, Juanelchino se percató de la impudicia implícita en su nuevo apelativo. Entonces, enfureció. La furia lo hizo aumentar de estatura. Creció, como una sombra. Y se hizo fuerte. Sin engordar... Fue la única vez que Juan escondió su sonrisa.

(Esta historia continuará...)

9 comentarios:

Muxica dijo...

espero la segunda parte de esta historia. Mientras te mando un abrazo

alida dijo...

Que bello relato de Juan el chino, espero la segunda parte
Un abrazo!!!

Alichín dijo...

Amig@s (Muxica y Alida) Gracias por leerme. Las extrañaba. La segunda parte llegará ¡Seguro! Un fuerte abrazo...

Muxica dijo...

Te doy una receta para un buen café: Unas gotitas de ternura, justo para llenar la taza. Luego disuelves, cuando este en ebullición, una cucharadas de amor, que lo hagan rebosar. Para finalizar lo endulzas con muchos besos, pero, muchos eh, que nunca están de más. Lo vas tomando a gotitas u lo puedes tomar de un trago.
¡ammmmmmmm! está rico, rico.
Un beso

I M A G I N A dijo...

ESPERO QUE CONTNUE DE VERDAD VERDAD porque ya me enganché con Juanelchino.
Abrazos,

Rosa dijo...

Estoy esperando la continuacion de la historia de Juan

Paola dijo...

Hola como estas querida amiga disculpame por no escribirte pero he estado un poco afanada por esta vida, pero muy bien gracias a Dios, que fantastico encontrarse con personas como tu en este mundo cibernetico que Dios te bendiga.

Paola dijo...

Hola, sabes quiero invitarte a mi otro blog, este si lo quiero hacer mas profesional, me gustaria volverlo un centro de debates, yo estudie una carrera de economia y negocios, y eso me gusta, tus aportes serìan muy valorados. Te invito HTTP://serviciosaempresas.blogspot.com un abrazo con el cariño de siempre.
Paola

Alichín dijo...

Amiga: Complacida. Ya lo visité y comenté. Envié también un mail. Un fuerte abrazo... (Me encantó tu seguno blog)