sábado, 4 de abril de 2009

¿ V O L V E R ?








Entró en el almacén de manera despreocupada; no llevaba en mente compra alguna, solo curiosear y dejar a la casualidad el acto de adquirir alguna mercadería. Lejos también de sus pensares el encuentro con alguien conocido, considerando que su paso por la tienda no era otra cosa más que el acto de una turista aprovechando sus últimas horas de permanencia en el lugar. Aunque estaba en calma, un leve cosquilleo comenzaba a manifestarse a la altura del estómago, acentuándose a medida que se acercaba la hora de la partida. Partir significaba regreso; volver a donde no quería, al lugar donde nada grato la esperaba. En su caminata solitaria por las calles de la ciudad turística y alegre, su mente volaba hacia situaciones imaginarias que la liberaban de la obligada permanencia en el lugar a donde no deseaba regresar. Se contemplaba arrastrando su Carrión hacia la plaza contigua a la Catedral, observando el ir y venir de las palomas acostumbradas a los transeúntes que, eventualmente, les lanzaban comida. Se veía sentándose calmadamente en uno de los bancos, abandonando el maletín a un lado. Dejaba transcurrir el tiempo sin apremios, suavemente… De vez en cuando, echaba una rápida mirada a su reloj pulsera, constatando cada vez que su tiempo se agotaba y debía emprender el rumbo hacia el aeropuerto. No parecía dar importancia a nada. Finalmente una amplia sonrisa de satisfacción ocupaba su rostro aún atractivo. Dio un último vistazo al reloj que marcaba, severo, la hora justa de embarque. Sí, en ese momento la voz monótona del aeropuerto alertaría a los pasajeros que era la última llamada ante el embarque inminente; escuchaba que los altavoces repetían su nombre y que, finalmente, indicaban que el coche nocturno se disponía a partir… Mientras, ella, serena y silenciosa celebraba en su fuero interno, con alborozo, la decisión improvisada que la mantendría alejada para siempre de una realidad aciaga.



Comenzó a registrar, sin entusiasmo, la ropa colocada en los grandes mesones, clasificada por tipo de prenda y color. Al levantar una blusa de seda blanca su mirada se desvió hacia una figura femenina que, en otra mesa, también hurgaba la ropa, de espaldas a ella. Sintió una punzada en el pecho y un frío comenzó a circular por su cuerpo. Sin duda era ella, su media hermana, de quien se había separado hacía tantos años. Sintió un temor incontenible y, no obstante, no podía quitar los ojos de la figura femenina, cuyo pelo recogido en la nuca le aseguraba que se trataba de la persona que menos quería encontrar en esos momentos. Quiso echar a correr desenfrenada para poner distancia entre ambas, para que la otra no llegara a notar su presencia. En cambio, permaneció clavada en el sitio como si una enorme fuerza le impidiera el movimiento. La otra mujer, sintiendo tal vez el peso de su mirada giró bruscamente. Sus ojos, ocultos tras los anteojos de sol se clavaron en los serenos y azules de su hermana cuyo rostro no denotó ningún sentimiento. Con voz pausada dijo:
-¡Vaya, finalmente volvemos a vernos! Sabía que iba a ser así aunque no pensé que sería hoy ni en este lugar- No hizo ningún gesto y ella quedó muda, con los labios entreabiertos como para decir algo. La otra sin cambiar su rostro inexpresivo levantó los brazos y los extendió hacia ella en un gesto amigable, incitando al abrazo; la mirada se hizo dulcísima y una amplia sonrisa dio a su faz una luminosidad inesperada, volvió a ser la hermana amada y amante…
-¡Soy tan infeliz1- casi gritó y se lanzo con violencia hacia la otra estrechándola con fuerza..
-No será más así- dijo con suavidad su hermana. Vuelve a nosotros y el tiempo hará el resto… Aquí se te quiere bien y tú lo sabes. No tienes por qué volver.
Tomadas por la cintura salieron de la tienda y emprendieron la marcha , sin rumbo fijo, por la amplia e iluminada avenida. Caminaron en silencio disfrutándose. Atardecía, el cielo iba tiñéndose con el arrebol y, a trechos, algunas pocas nubes oscuras unidas al rosa, se tornaban de un hermoso color lila intenso. La noche fue cayendo silenciosa y oscura opacando la alegría de los tonos celestiales y a las dos figuras entrelazadas que, sin hablar intercambiaban el afecto a través de sus cuerpos. Mientras, en el aeropuerto, una voz monótona anunciaba la partida del vuelo 715, apremiando a los pasajeros a abordar el avión por la puerta número nueve.


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Derechos resevados.

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martes, 31 de marzo de 2009

RETORNO




Después de siete meses alejada de mi blog, retorno a él impelida por una circunstancia en la que me envolvió la vida e hizo posible la maravilla cibernética del siglo XXI… Cuando en los años 50 llenábamos las aulas de la Escuela Secundaria, nos maravillábamos de ese artefacto hoy cotidiano: la TV y casi no pensábamos en el siguiente siglo, aunque los comics nos auguraran adelantos fabulosos, con automóviles voladores, carreteras de varios pisos que bordeaban los ventanales de altísimas edificaciones. No obstante, poco pensábamos en cómo sería realmente esa entrada a la nueva centuria y de qué manera nuestras vidas sencillas de aquel entonces, serían enriquecidas por los adelantos de la tecnología. Lo que hoy nos parece natural era impensable en aquellos tiempos. Ya se hablaba, sí, de la televisión en colores, de aviones rompiendo la barrera del sonido y de artefactos destructivos de mayor poder que las recién y tristemente estrenadas Bomba Atómica y Bomba H. Es decir “adelantos” tecnocientíficos para la destrucción mas, nada para unir en lugar de separar, construir en vez de destruir. Al menos, el progreso científico y técnico en grandes beneficios para la humanidad se producía casi a escondidas, a soto voce, opacada su importancia por la alharaca del armamento bélico.

Recuerdo que no hace tanto tiempo, cuando ya había iniciado mi labor docente en la Universidad, un organismo oficial o una importante empresa del país (no sabría cuál) donó a nuestra Escuela ¡una computadora! Se trataba de un gigante metálico de dimensiones descomunales, que requería de un amplio salón para ser instalada. Funcionaba con tarjetas perforadas. Algún entendido de buena voluntad nos ofreció un escaso entrenamiento en tales tarjetas, más bien para entenderlas un poco que para poder manejar el monstruo. Como era de esperar, el espécimen permaneció inactivo durante meses. Al principio, el interés lo hizo ser de obligada visita por quienes transitaban los pasillos universitarios hasta que, poco a poco, pasó de ser interesante a convertirse en un estorbo ¿Cuál fue su destino final? No sabría decirlo, lo ignoro.


Pocos años después la humanidad fue sorprendida por las computadoras “pequeñas” y, finalmente, arribó Microsoft haciendo posible, en muy poco tiempo, que muchos pudiésemos disfrutar de los beneficios del microprocesador y de todos los artefactos que surgieron a su alredor para hacernos las comunicaciones (y la vida) más fáciles. Luego, aparecieron los blogs y finalmente, llegó triunfante Facebook.

Se convirtió este medio en un entrometido visitante con muchos aspectos negativos en su haber pero, al mismo tiempo, ha servido para unir personas desconocidas entre sí, encontrar familia dispersa y aun desconocida y reencontrar parentela hace mucho dada por perdida. Este último ha sido mi caso:

Hace tres días apareció en mi bandeja de entrada un nombre muy familiar, aunque muy lejano. La sorpresa dio paso a la curiosidad y respondí. Segundos después entró otro mensaje confirmando mi sospecha: en efecto, se trata de alguien de mi misma sangre a quien le había perdido el rastro hace muchísimos años. Un mal entendido, tal vez, había producido la separación y el silencio, siempre ominoso cuando se da entre seres que se profesan afecto. La buena nueva descartó recelos y dio paso a una gran alegría y ambas personas nos fundimos en un enorme y estrecho abrazo cibernético y los gigas se humedecieron con nuestras lágrimas de alegría. Ha comenzado un nuevo ciclo comunicativo, interactivo de anécdotas y afectos. Doy gracias al Altísimo por tan hermosa oportunidad.


¡Geni! ¡Casi te alcanzo!!! ¿Verdad?

lunes, 8 de septiembre de 2008

UN ENCUENTRO INOLVIDABLE






Hace ya un tiempo, en uno de mis posts, escribí sobre la red como instrumento para fomentar la amistad. Me refería en aquel entonces a la forma cómo se iban tejiendo lazos de afecto entre personas desconocidas que compartían la afición por escribir y comunicar cualquier asunto por medio de los blogs: sentimientos personales, inquietudes sociales, divulgación literaria o de artes plásticas, anécdotas, poemas, relatos, en fin, cualquier tema susceptible de ser transmitido a través de la escritura y suscitar algún interés en los eventuales lectores. Expresé mi experiencia personal, en tanto que he tenido la suerte de "conocer" personas excelentes en muchas dimensiones y a quienes he brindado mi afecto y he sido retribuida de la misma manera. Algunas personas respondieron diciendo que no todo era "color de rosa" en este espacio y, de hecho, sí he tenido noticias de asuntos muy desagradables e ingratos que han tenido que padecer ciertos contactos por causa de comentarios de mala fe expresados también a través de este mismo medio. Por fortuna, estos casos son los menos (es lo que he podido sentir hasta el momento). En cambio, esas especies de clubes cibernéticos que están tan de moda, como es el caso de Facebook han servido para encuentros mucho más profundos e importantes que establecer una nueva amistad. Tenemos el caso del querido amigo que encontró una familia cercana de la cual no tenía la menor idea y de muchos amigos de infancia que se han reencoantrado ingresando a ese club, con el consiguiente reinicio de una amistad suspendida. El caso que me ocupa hoy tiene que ver con el encuentro de personas que detentan un mismo apellido, el cual llevan con gran orgullo. Se trata del grupo Los Párraga en facebook.



En efecto, hace algún tiempo ingresé al club sin mucho entusiasmo, más bien impelida por la insistencia de algunos amigos que, en aquel momento, me resultaron algo molestos. No obstante, sabiendo que insistían con buena intención, me inscribí. Pasó algún tiempo sin ninguna novedad... De pronto, alguien con mi mismo apellido requería mi amistad. Por supuesto, respondí afirmativamente. Con frecuencia fui recibiendo requerimientos amistosos con gente que ostenta el apellido Párraga sintiéndose orgullosa de ello. Incluso desde otros países. A mi vez me entusiasmé y comencé a buscar personas conapellidadas. Descubrí la sobrina de una gran amiga e hija de un compañero de estudios secundarios, allá por los años 40/50 [¿Antes del Diluvio?]. Me hice amiga de jovenzuelos, personas maduras y otras no tanto. Hasta que un día apareció un grupo bautizado como Los Párraga en facebook. No hay que dudarlo: me uní a él de inmediato. En Venezuela, aparentemente, hay tres núcleos importantes de Párraga: Valencia, Maracay y Maracaibo. De los de Maracay, más numerosos en el grupo/club, surgió la idea de encontrarnos en algún momento: Comenzó así la labor y preparación del Primer encuentro Párraga, 2008. Después de varias reuniones de un "equipo promotor" [magistralmente liderado por Rafael Angel Párraga García] se acordó efectuar el evento en la ciudad de Maracay (Estado Aragua) el 23 de agosto de este año. Y así fue... En un festejo inolvidable nos dimos cita muchos Párraga residentes en Venezuela (lamentablemente no asistieron todos). Fue un lindo sarao, excelentemente organizado y subvencionado con el aporte de todos y nos reunimos alrededor de unas doscientas personas (aproximadamente), en un precioso lugar maracayero (La Casa Portuguesa) en donde se dispuso de un enorme salón, bellamente decorado y con deliciosos manjares y postres. Una camiseta verde manzana, con una leyenda en la espalda en letras azules: Soy un Párraga. En el frende tres manos superpuestas simbolizando las tres ramas de ese apellido (orieundo de Galicia) diseminadas por el país en el Siglo XIX. Todo el mundo, sin distinguir edad o sexo, ataviado con la misma camisa: una nube esmeralda llena de afecto y calidez humana, de hermandad... De un cariño surgido repentinamente entre personas que nunca nos habíamos visto... Abrazos estrechos, cálidos y llenos de sinceridad.






El evento comenzó con la celebración de la Santa Misa. Un hermoso sermón del Sacerdote sobre la unión familiar. Luego, "el bonche", la diversión y el encuentro. Particularmente, hallé dos Alicias más... Y ese montón de personas alegres, encantadoras a quienes, desde ese instante, considero mi familia.


Desde ya, se comienzan los preparativos para el Segundo Encuentro, en el próximo año. A mí me encantaría que pudiésemos reunirnos en Navidad. Fecha propicia para la unión de la familia.












He querido compartir con mis amigos del ciberespacio la emoción y la alegría que ese encuentro me produjo. Verdaderamente, un encuentro inolvidable. Ojalá sea para siempre o, al menos, para mucho tiempo... Eso espero.
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Derechos reservados para textos e imágenes( Alpara)

viernes, 15 de agosto de 2008

TOMATE, TOMATE... COLOR CHOCOLATE



Quien no es aficionado a los animales, quien no ha amado nunca a una mascota de la misma manera que se ama a una persona, no podrá comprender mi sentir. No obstante, utilizaré este espacio para la descarga, la catarsis... Y para el homenaje...



Tomate es robusto, inmenso cual gato de Botero. Su pelambre sedosa de siamés va del chocolate oscuro hasta el café-con-leche y unos ojazos inmesamente azules y asombrados prodigan ternuras con la mirada. Por momentos, los iris negrísimos ofrecen un leve estrabismo que otorga a su dueño una graciosa forma de mirar.



El peso de su cuerpo adosado al mío entibia el lecho en las húmedas noches carrizaleñas. Con su grave maullar comunica, según las inflexiones, todos los sentires y requerimientos que caracterizan la vida de un gato. Es a un tiempo juguetón y circunspecto; presto a acariciar y a exigir ternura sabe hacerse entender y siempre se sale con la suya. Con delicada pulcritud deja sus excrecencias en el inodoro, a condición de que éste esté perfectamente limpio.



La luminosa mañana del 13 de agosto, mañana que invitaba a la alegría y a la vida, Tomate rindió la suya bajo las fauces de Canela, mi perra pillbul. No voy a describir el incidente. Sólo diré que salí herida en el cuero cabelludo y me tomaron siete puntos de sutura.



Como ya dije en mi post precedente, el acontecer mundial y el nacional empequeñecen, hasta la frivolidad tal vez, esta simple tragedia doméstica. Pero en mi dimensión, en la dimensión de mi afecto la congoja no tiene límites y no voy a pedir disculpas por ello.



Pasarán los días y cada uno lloraré menos. Mis otros gatos me sobrevivirán o no y, en este caso, volveré a sentir la misma pena... Y otra vez tendré otra mascota a la que amaré con igual fuerza...
Canela tampoco está más con nosotros, por razones obvias. A ella también la quiero. No es responsable por sus instintos. Al regresar a casa cada día siento el vacío que ambos dejaron en el ambiente. Por ahora, es extraño el hogar sin ellos.



Doy gracias a la vida por haber disfrutado la compañía de Tomate durante diez años y, como soy de las que creen que Dios escribe derecho con renglones torcidos, me consuelo pensando que la inmolación de mi gatazo debe tener algún sentido, aunque me resulte injusta. Y su presencia, como la de todos los que lo precedieron, permanecerá para siempre en mi memoria y en mi afecto.



Para finalizar, robándole palabras a Juan Ramón, escribo:



A Tomate, Tomate, color chocolate, en el cielo de los Altos Mirandinos: a ti este escrito que habla de ti ahora que puedes entenderlo.



¡Gracias por haber sido mi amigo! ¡Te amo!

miércoles, 23 de julio de 2008

MIS CONTRATIEMPOS COTIDIANOS





No sé cuán extenso resultará este relato autobiográfico, ni si su contenido pueda resultar del interés de mis amigos. En caso de que esto último no se cumpla (o lo haga al revés) les pido su condescendencia al momento de juzgar.

El último finde fue signado por la tragedia (¿?) doméstica: el tubo que alimenta la bañadera (o bañera) del cuarto de baño de Andrés, se rompió el jueves cerca de la media noche (¡Por supuesto!!)… El agua comenzó a manar por la parte inferior de la pared, formando una hermosísima laguna, iluminada por los rayos lunares. Como era hora de dormir, cerré la “llave de paso” y corté el flujo de agua (por nada del mundo escribiré la ridícula frase de “el preciado líquido)… Quedamos “desaguados” en el hogar dulce hogar. A las 04:00 a.m. (¡Sí, a esa hora), tuve que correr al jardín para abrir la llave y permitir que mi Reina pudiera quitarse la mugre nocturna bajo la ducha. Al salir hacia el trabajo, la niña volvió a cerrar la llave y yo, dormí sobresaltada hasta las 6:00 a.m., hora en la cual efectué la primera de las casi 30 llamadas que hice al móvil del plomero durante ese día, dejando otros tantos mensajes con reclamos ¡urgentísimos! Mensajes que nunca fueron respondidos (el último de ellos, creo que el Nº 27 lo dejé a las 11:25 p.m.). Otra noche de vueltas en la cama y pesadillas donde José Luís (el plomero) me perseguía blandiendo una descomunal llave inglesa, dando alaridos por la cantidad de mensajitos dejados en su celu

Ya era sábado, día de no madrugar y si de arrecochinarse en el lecho hasta bien entrada la mañana… Pero tuve que abrir los ojos a las seis (todavía oscuro) para iniciar un nuevo ciclo de llamadas a Teodofrastro (el verdadero nombre de José Luís), por fortuna, en esa oportunidad su voz (que para mí fue como coro de ángeles) respondió al primer timbrazo… Escuchó mi larga explicación y, con gran descaro, me dijo que debía esperar hasta el lunes porque ese sábado lo tenía comprometido de antemano. ¡Ni modo! Paciencia, paciencia y más paciencia:
-Está bien Sr. José Luís, lo espero el lunes a primera hora.
-Allí estaré, sin falta. Hasta el lunes…
-¡Ciao!




Podrán imaginar cómo fue ese fin de semana: carreritas de la casa a la llave y de ésta a la casa cada vez que a alguien se le antojaba una “necesaria”, habría de tomar un baño o fregar la loza. Bien, pero entre altos y bajos pasaron los dos días (aciagos pero al mismo tiempo divertidos) y llegó el lunes por la mañana. Madrugué, como siempre e hicimos mi hija y yo los últimos viajes para abrir y cerrar la bendita llave. Resulta obvio decirles que cada vez que abríamos el agua, ésta formaba en menos de cinco minutos la hermosa laguna que se hacía cada vez más extensa… (¡Joder! Decía para mis adentros).
A las 8:00 a.m. no llegó J. L. Lo hizo (por fortuna) a las 8:35 y comenzó su ardua tarea:
Es como un soldado o policía entrenadísimo: donde pone el ojo pone no la bala sino la piqueta ¡Y allí está precisamente el chorrito!!! La parte de la pared que da hacia fuera está recubierta por tablillas de barro cocido ¡Colocadas hace menos de tres meses!!! Le rogué que no maltratara la pared interna, pues los mosaicos de cerámica ya no se consiguen en ese diseño… ¡Ni modo!! A cada piquetazo salía un nuevo chorrito correspondiente a otro agujerito y… así sucesivamente hasta que tuvo que romper la acera, la cerámica interna y hacer un hoyo en el jardín. El arreglo implicó dos viajes a la ferretería para comprar materiales (los del primer viaje resultaron insuficientes) y, finalmente, a las 02:00 p.m., le oí decir el anhelado
-Señora, está listo.
-¿Cuánto?
-Con mano de obra y materiales, Bs. 750.000.oo (750.oo bolívares fuertes)
¡A pagar sin decir ni pío!!!...

José Luis es plomero pero no albañil, en consecuencia, el hueco en la pared del baño quedó y permanecerá hasta que encuentre un alarife de confianza... ¡Más paciencia!


Me fui con Andrés a almorzar en el Centro Comercial más cercano y, cuando llegué: ¡No había agua! Y la bomba hidráulica estaba apagada..El calentador del baño de Andrés se había quedado conectado y sonaba como una moto en funcionamiento… Casi en seguidas comenzó a llegar una especie de carato de chocolate con tamarindo (¡Uy!!!) con una fuerza increíble que al abrir los grifos salíamos todos salpicados y manchados… Conclusión: la suciedad arrastrada tapó las tuberías y esa noche no salía agua fría en el baño de mi Reina, ni agua caliente en el de Andrés… Solamente en el mío la cosa quedó medio, medio. En consecuencia, todos a bañarse en lo de Alichín, pero ninguno a secar… ¡Qué seque la abuela, carajo!!!

Otros contratiempos pasaron pero no voy a contar sino el de esta mañana: Debía lavarle unas sábanas a mi hija y preparé la lavadora, abrí los grifos, se llenó el artefacto e introduje la ropa… Comenzó el ciclo sin contratiempos. Terminó el ciclo de lavado y pasó al de enjuague… No sentí ruido de agua cayendo, me asomé y ¡Sorpresa! Salían apenas dos hilillos casi invisibles… ¡Coño, qué vaina! ¡Lo que faltaba!
Como para ponerse a llorar en un rincón… Pero de pronto pensé qué debía hacer algo. Y lo hice… Busqué la manguera en el jardín (toda llena de lodo y anudada) para conectarla cerca del lavandero. Mientras la estiraba (a la manguera) la pasé por encima de un hormiguero. ¡Las putas hormigas eran voraces y, por supuesto, se ensañaron en mí! Me picaron hasta donde siempre hay sombra y los bordes blanquísimos de mi pijama de seda se llenaron de lodo y de hormigas cabronas… No importa… Logré desenredar y lavar la manguera y con ella terminé de llenar la lavadora y, por supuesto, de lavar después de llenar tres veces el aparato… La manguera tiene un huequito y mojó todo el piso. Tampoco importa. Me las ingenié haciendo malabares para pasar la ropa de la lavadora a la secadora sin que rozara el piso. Y me pregunté: ¿Estos son tus infortunios? Después de tener dos días continuos con falta de energía durante casi dos horas cada día, de haber sobrevivido a dos aguaceros tormentosos que me dejaron mojada toda la casa, aún así estaba feliz: A mi tercera edad pude solucionar el proble. de la lavadora es decir, soy aún capaz de solucionar situaciones conflictivas ¡En este país donde tanta gente sufre y llora!!:
Dos niños secuestrados en Las Mercedes aún no aparecen. Una joven de 19 años encontrada muerta en unos matorrales y una historia truculenta a su alrededor. Cuarenta fallecidos por violencia el último fin de semana solamente en Caracas. El innombrable comprando equipos de defensa antiaérea por 30 mil millones ¡De dólares! Otros jóvenes secuestrados en el Estado Zulia. Los precios de los alimentos por las nubes. Las deudas que el gobierno no nos cancela. Todo eso en un país que se cae a pedazos…Mis contratiempos son signos de una felicidad inconmensurable … pues a pesar de que aquí me tocó vivir, aún lo hago con cierta dignidad.

jueves, 3 de julio de 2008

SIGO VIVIENDO... JAJAJA













QUERIDOS AMIGOS:


HE ESTADO AUSENTE VARIOS DÍAS DE ESTE ESPACIO... NO LOS HE OLVIDADO. MI EQUIPO TUVO LA OCURRENCIA DE VOLVERSE LOCO Y ME DEJÓ INCOMUNICADA.





EL TÉCNICO DEBIÓ VENIR TRES VECES. HOY HA SIDO LA ÚLTIMA. ESO ESPERO...
TODAVÍA NO TENGO NINGÚN TEMA QUE TRATAR EN MENTE PUES ESTOY OCUPADA RECUPERANDO INFORMACIÓN Y COLOCANDO TODO DE NUEVO EN SU SITIO. ESO LLEVA ALGÚN TIEMPO.

POCO A POCO LOS IRÉ VISITANDO PARA PONERME AL DÍA CON ESA MARAVILLA DE LETRAS QUE ME LLENA EL ALMA DE ALEGRÍA Y SUTILEZAS.





PARA TODOS ¡UN FUERTE ABRAZO!!!

viernes, 6 de junio de 2008

CITA A CIEGAS



Él la esperaba en la esquina. Inquieto, con el inequívoco clavel rojo en el ojal de la chaqueta impecable. Manos sudorosas. Interrogantes silenciosas: -¿Cómo será? ¿Alta? ¿Gruesa? ¿Esbelta, sensual y atrevida como prometieron sus palabras al chatear en la red?- Cada vez que veía acercarse a una mujer se aceleraba su corazón. Podría ser cualquiera de las muchas que transitaban a su lado en diferentes direcciones. Ella había prometido engalanarse con un traje de flores multicolores muy llamativo, para que no hubiese dudas.






Ataviada toda de negro, se encaminaba hacia la esquina acordada. Su mente traviesa reía por el engaño y se traslucía en una leve sonrisa. A lo lejos, distinguió el punto púrpura sobre la chaqueta oscura. Le gustó la imagen. Imaginó besos y caricias. Los lentes de sol ocultaban su mirada ansiosa permitiéndole contemplar al hombre sin temor a ser descubierta. Ya a pocos metros de él sintió un suave ¡clic! bajo su traje, su piel dejó de sentir presión y un cosquilleo de sedas comenzó a descender desde la cadera. Sintió pánico. La suavidad de la seda continuó bajando con rapidez, por los muslos, el borde de la falda, las bien torneadas pantorrillas, cayendo desmayada a sus pies como un pequeño rimero de escombros... Quiso gritar, con los ojos desorbitados y sin poder avanzar quedó a escasos pasos del hombre; éste la miró, primero con indiferencia, luego, de arriba a abajo y su mirada se detuvo, asombrada, en un montoncito de seda estampada con flores multicolores, abandonado sobre unas elegantes zapatillas de tacón.



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Derechos reservados: Alicia Párraga Ramos, 2008.